Asma afección respiratoria común

El asma es una enfermedad crónica del sistema respiratorio que afecta a millones de personas en todo el mundo.

En México, 8.5 millones de mexicanos viven con asma, enfermedad respiratoria crónica que hasta antes de COVID-19 se ubicaba como la primera causa de atención en el Servicio de Urgencias del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), debido a que no es diagnosticada ni tratada de forma oportuna y adecuada. Es por estas razones que el primer martes del mes de mayo se celebra el día mundial del asma. Esta enfermedad se caracteriza por la inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias, lo que dificulta la respiración y provoca síntomas como tos, sibilancias, opresión en el pecho y dificultad para respirar.


El asma puede afectar a personas de todas las edades, desde niños hasta adultos mayores. Se cree que múltiples factores contribuyen al desarrollo de esta enfermedad, incluyendo la genética, la exposición a alérgenos y la contaminación ambiental. Los desencadenantes comunes del asma incluyen el polen, los ácaros del polvo, los hongos, los animales domésticos, el humo del tabaco y los productos químicos irritantes.

Los síntomas del asma pueden variar de leves a graves y pueden aparecer de forma intermitente o persistente. Las personas con asma pueden experimentar episodios de dificultad respiratoria, conocidos como ataques de asma, que pueden ser desencadenados por factores como el ejercicio físico, las infecciones respiratorias o las alergias. Estos ataques pueden ser aterradores y potencialmente mortales si no se manejan adecuadamente.

El diagnóstico temprano y preciso del asma es fundamental para un manejo efectivo de la enfermedad. Los médicos utilizan una combinación de antecedentes médicos, pruebas de función pulmonar y evaluación de síntomas para confirmar el diagnóstico. Una vez diagnosticado, el asma se clasifica en diferentes categorías según la gravedad y la frecuencia de los síntomas, lo que ayuda a determinar el enfoque de tratamiento más adecuado.

El tratamiento del asma se basa en dos pilares principales: medicación y cambios en el estilo de vida. Los medicamentos inhalados, como los broncodilatadores y los corticosteroides, son comúnmente recetados para aliviar los síntomas y reducir la inflamación de las vías respiratorias. Además, es importante identificar y evitar los desencadenantes del asma, ya que esto puede ayudar a reducir la frecuencia y gravedad de los ataques.

El asma es una afección crónica que requiere una atención constante. Es fundamental que las personas con asma trabajen en estrecha colaboración con sus médicos para desarrollar un plan de tratamiento individualizado y aprender a reconocer los signos de empeoramiento. El seguimiento regular con un neumólogo y el uso adecuado de los medicamentos recetados son fundamentales para mantener el asma bajo control y prevenir complicaciones.

Además del tratamiento médico, las personas con asma pueden beneficiarse de algunas medidas de autocuidado. Estas pueden incluir evitar la exposición a alérgenos conocidos, mantener un ambiente libre de humo de tabaco, llevar una vida activa y saludable, y aprender técnicas de respiración y relajación para controlar los síntomas durante los ataques.


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